Años después despedirá los restos de Juan Carlos Castagnino y, mucho después, los de Antonio Berni.
En 1974 viaja a Europa y en Dresden se abre un salón con obras de su autoría.
En los momentos previos al golpe de Estado de 1976 recibe numerosas amenazas de muerte de grupos paramilitares por su participación en movimientos antifascistas y contra la censura.
Pero Raúl Lozza jamás abandonó sus concepciones. Fue fiel a sus ideales políticos y al arte concreto. La rebeldía hacia las formas academicistas y reiterativas habían recibido burlas feroces y rechazos. Había sido un trasgresor de las artes plásticas y lo seguiría siendo.
Es lo que muchos no se lo aceptaron jamás. Frente a eso, Lozza acuñaría entonces una frase: "La mejor forma de avanzar hacia la realidad es andar contra la corriente del lugar común".
Si en la década de los 40 era denostado por haber violado las reglas tradicionales de la pintura, a partir de los años 90 llegarían los reconocimientos dentro y fuera del país.
1991 - La Academia Nacional de Bellas Artes le otorga el Premio Palanza. Integra muestras internacionales como Art Works Argentina, realizada en el Alten Turn de Lulsdorf, Alemania. En Arte Concreto - Invención en la Galerie von Bartha de Basilea y en Arte Concreto - Intervención Peintures 1945. Sculptures 1955 en la Galerie Lumiere de París.
1992 - Su obra se exhibe en Zuentedechung Dieser Aussergewohlichen Kunstler Gruppen Laden realizada en Darmstadt, Alemania, en Artistas Latinoamericanos del Siglo XX, exposición concebida con motivo de los 500 años del descubrimiento de América en la Estación Plaza de Las Armas de Sevilla y en Art d'Amerique Latine 1911-1968 en el Museé National d'Art Moderne, Centre Georges Pompidou de París. Una pintura sobre papel y una serigrafía suyas ingresan a la National Gallery of Art de
Washington

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