hubiese o no conciencia de ello, se ha marchado en un sentido opuesto al de la abstracción;
sus resultados, que han sido una exaltación de los valores concretos de la pintura, lo prueban de un modo irrecusable.
La batalla librada por el arte llamado abstracto es, en el fondo, la batalla por la invención
concreta.
El arte representativo tiende a amortiguar la energía cognoscitiva del hombre, a distraerlo de su propia potencia.
La materia prima del arte representativo ha sido siempre la ilusión.
Ilusión de espacio.
Ilusión de expresión.
Ilusión de realidad.
Ilusión de movimiento.
Formidable espejismo del cual el hombre ha retornado siempre defraudado y debilitado.
El arte concreto, en cambio, exalta el Ser, pues lo practica.
Arte de acto: genera la voluntad del acto.
Que un poema o una pintura no sirvan para justificar una renuncia a la acción, sino que, por el contrario, contribuyan a colocar al hombre en el mundo. Los artistas concretos no estamos por encima de ninguna contienda. Estamos en todas las contiendas. Y en primera línea.
No más el arte como soporte de la diferencia. Por un arte que sirva, desde su propia esfera, a la nueva comunión que se yergue en el mundo.
Practicamos la técnica alegre. Solo las técnicas agotadas se nutren de las tristezas, del resentimiento y de la confidencia.
Por el júbilo inventivo. Contra la nefasta polilla existencialista o romántica. Contra los subpoetas de la pequeña llaga y del pequeño drama íntimo. Contra todo arte de elites.
Por un arte colectivo."Matar la óptica", han dicho los surrealistas, los últimos mohicanos de la representación. Exaltar

anterior
/ 1
- 2
- 3
- 4
- 5
- 6 - 7
- 8 - 9
- 10 / siguiente
|