Raúl Lozza  


extensión plana descartando el tradicional recurso de las relaciones "armonicas" y "complementarias" en boga.  Y Lozza añadía: "El fondo no existe. En mis pinturas el muro no es otra cosa que el muro. Su exaltación como tal y su neutralización como función activa plástica, es lo que me permite crear el suceso plástico espacial independiente y no el conformismo de un suceso dentro de otro suceso.
La obra creada -explicaba- es en el arte concreto un suceso sobre muro, de lo contrario constituiría una anécdota sobre un fondo. El muro debe ser nada más que muro".
Con la estructura abierta en el espacio arquitectónico o en el campo colorido, se produce la ruptura del encierro periférico de la obra de arte. "Pero -buscaba Lozza que lo entendieran-, ¿de dónde provienen las formas del arte concreto al no responder ya a lo conocido y deformante, o bien al subjetivismo puro, al onirismo o geometrismo 

el color correspondiente a cada una, siempre en relación con el campo Midió longitudes, vértices, graduaciones de ángulos y logró verificar la feliz conjunción entre cantidad y cualidad, la relación colórica entre cada forma plana  y el campo colorido y su modificación a través del movimiento de la estructura. Las ecuaciones le iban indicando qué color debía tener cada forma y cómo ese color cambiaba cuando el muro era de coloratura diferente. Las formas planas en el espacio del muro daban como resultado una armonía distinta, una belleza que recién se comienza a degustar cuando nos esforzamos por salir del encierro de las viejas tradiciones en cuanto a contactarnos con una obra de arte. En aquellos años, y aun hoy, son pocos los que hacen este ejercicio: es una limitación. 
Lo peor, sin embargo, es cuando una obra es aceptada hipócritamente por snobismo: creen que no entenderla sería aparecer como ignorante. Tal hipocresía, sin dudas, ha ayudado a que abunden "críticos" que alaban con terminología rebuscada la pintura concreta sin alcanzar a entender sus esencias, por lo que, consecuentemente, no contribuyen a su divulgación en ámbitos más amplios. Esa hipocresía, además, ayudó a que el arte concreto se haya convertido en un buen negocio para determinados comerciantes cuando, en realidad, había nacido como expresión participativa para un cambio de sistema.
"La cualimetría no tiene nada que ver con la pintura -me explicó Raúl Lozza cuando lo indagué para escribir este capítulo-, es una ciencia autónoma. La utilicé -agregó- como herramienta de ajuste de la creación artística y encontré que en ella la cualidad da por tierra con el tope del cálculo aritmético, que dice que dos más dos son cuatro. Para la cualimetría, 2 + 2 son más que cuatro. Porque la calidad le da el plus a la cantidad, y en esa calidad influye el color, el campo, las leyes físicas de la naturaleza. Eso me obligó a concretar una nueva teoría estructural (ver foto) del color, un cambio fundamental que


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